Yo soy el portero

Yo soy el portero. Soy yo el que está condenado a evitar el máximo logro dentro de una cancha de fútbol: los goles. Voy en contra de las reglas, tanto así que puedo usar las manos. Estoy limitado a vivir debajo de tres palos y dentro de mi área. Ni siquiera puedo vestir el mismo uniforme que el resto de mi equipo. Mi puesto era el menos deseado en los partiditos de pequeño e inclusive era como un castigo para quien se equivocaba: "¡te toca ser portero!". Nunca seré de fiar para que me den el balón a los pies y siempre habrá alguien que se sienta mejor que yo con las manos. Todos creen saber cómo porterear pero nadie quiere hacerlo.
Ser portero es vivir en la soledad, en el ojo del huracán y en la injusticia. Soy el único en mi equipo con estos privilegios y responsabilidades. Mientras cualquier otro jugador tiene a alguien atrás para salvarle el pellejo si se equivoca, si yo lo hago tiene consecuencias fatales para el equipo. No importa si antes había evitado goles cantados, si me equivoco una sola vez seré juzgado y catalogado como un idiota. Tampoco importan las condiciones del terreno de juego, el clima, la potencia del disparo o la colocación, yo siempre debo de estar ahí para salvar a mi equipo, sin excepción.
Y aún si tengo un torneo espectacular y sin equivocaciones, no será suficiente para ser considerado y premiado como el mejor jugador del torneo. Simplemente no cuadra que un "evitador de goles" sea proclamado el mejor futbolista. A lo más que aspiramos es a ganar el premio para el mejor portero, ¿qué nosotros no somos jugadores de fútbol también? Conmigo comienzan las jugadas y conmigo terminan también.
Yo soy el portero, yo elegí serlo y orgullosamente siempre lo seré...







Post new comment