La mayor injusticia

27 de Junio de 2010. Estadio Soccer City, Johannesburgo. Octavos de final del mundial FIFA Sudáfrica 2010: Argentina vs México. Minuto 33 del primer tiempo: Ricardo Osorio pierde un balón tontamente, el cual es aprovechado por Gonzalo Higuaín para marcar el segundo gol del partido, de los tres que en total anotaría la selección albiceleste para eliminar del campeonato del mundo al seleccionado azteca. ¿Quién no recuerda ese partido? ¿Cómo olvidar ese maldito 27 de junio en que desde la alineación nada pintaba bien? ¿Cómo borrar ese flagrante error arbitral y ese infantil error de Osorio? La verdad es que fue una derrota y una eliminación dolorosísima para todos los mexicanos que nos gusta el fútbol, ya que otra vez nos quedamos en el camino, otra vez hicieron añicos nuestras ilusiones (mal fundamentadas) y otra vez los verdugos fueron los argentinos.
Y después de tan vergonzosa actuación, de tan amarga humillación y de tan dolorosa derrota, era menester señalar a alguien como el máximo responsable del fracaso, para que fuera llevado inmediatamente al paredón de fusilamiento mediático sin el más mínimo derecho de apelar. ¿A quién elegimos los mexicanos? ¿A Javier Aguirre que sembró dudas desde que dio a conocer a sus 23 seleccionados? ¿A Mario Carrillo que sin duda tuvo algo que ver en las alineaciones de Guillermo Franco y de Adolfo Bautista? ¿A los directivos de la FEMEXFUT que anteponen lo económico sobre lo deportivo? ¿A los medios de comunicación que cada ciclo mundialista nos hacen creer que podemos ser campeones del mundo cuando la realidad es que a duras penas podemos estar entre los 16 mejores? Pues no, curiosamente ese partido contra Argentina nos arrojó a nuestro chivo expiatorio ideal: Ricardo Osorio. Todos los reflectores se centraron en este defensa que su único error fue entregar un balón en el área. Eso fue suficiente para que todos nos olvidaramos de la década que lleva jugando como profesional, para borrar de nuestra mente grandes partidos que jugó con la Selección Nacional en la Copa Confederaciones del 2005 y en el Mundial de Alemania 2006, y que dejaramos en el olvido los cuatro años que estuvo al máximo nivel convirtiéndose en Campeón de la Bundesliga con el VfB Stuttgart contra todos los pronósticos. Unos segundos de distracción nos valieron para catalogar a Ricardo Osorio como un pendejo, un inepto, y un enemigo de la Nación que no merece defender la casaca nacional.
Pero el destino parece ahora sonreirle. Gracias a su marginación del Tricolor, no fue parte del escándalo de la Selección en Monterrey (¡Saludos Salcido!), y paradójicamente esa misma ciudad norteña fue su redención: los Rayados fueron el único equipo que tuvo la seriedad suficiente para apostar por él, para darle una nueva oportunidad de sepultar sus demonios y reivindicarse; y vaya que así fue: se convirtió en un pilar en la defensa regiomontana, y contribuyó a que "La Padilla" se coronara campeón del torneo Apertura 2010 y recientemente campeón de la CONCACAF Liga Campeones. Es por esto que me dio una muy grata sensación ver el golazo que le anotó a las Chivas en el flamante Estadio Omnilife. Para mí fue una señal de que Ricardo Osorio está de regreso, de que ha dejado en el pasado ese error que cometió y que está dispuesto a demostrar la calidad de jugador que siempre ha sido.
Bienvenido de vuelta, Ricardo...







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