15
Feb
2011

La historia del 'Platiní' (Parte Final)

Ir a la Parte V

La oscuridad de la noche estaba desapareciendo, vencida por los primero rayos de luz que se asomaban. La mañana estaba fresca por la lluvia que había caído casi toda la noche, pero al mismo tiempo era un paisaje hermoso. Si no hubiera sido porque Esteban estaba totalmente abstraído de la realidad y ensimismado en sus pensamientos, realmente la hubiera disfrutado.

El 'Platiní' volvía a entrar a su casa después de haber ido a su auto a sacar una maleta deportiva de la cajuela del mismo. Mientras entraba llevando su maleta en la mano derecha recordó las tantas veces que viajó con su equipo. Justo el momento en que el autobús se detenía al interior del estadio y cada jugador descendía del mismo, algunos escuchando música, otros platicando con algún compañero, pero él siempre lo hacía de la misma manera: callado, muy serio, concentrado en el partido que estaba a punto de disputar. Se dirigió a su recámara con un paso calmado, la cabeza agachada y los ojos mirando fijamente el piso, exactamente de la misma manera en que cada domingo se enfilaba hacia los vestidores para prepararse para el partido. Con la misma pulcritud en que sacaba su uniforme y sus tachones, extrajo lo que traía esa mañana en la maleta y lo fue acomodando sobre su cama: dos uniformes sucios, unas vendas enredadas, un bote para agua vacío, dos pares de espinilleras, una toalla y una pistola.

Después de haber vaciado todo, se sentó en la cama. Con la mano derecha tomó la pistola por la cacha, y con la izquierda sostuvo el cañón. Apoyó los codos en sus muslos y se quedó mirando fijamente el arma. En ese momento se le vino a la mente aquella final en la que consiguió el único campeonato de Primera División de su carrera. Esa temporada tuvieron un inicio difícil, con cuatro derrotas al hilo, la cabeza del entrenador estuvo a punto de rodar. Pero a partir del quinto partido las cosas cambiaron y no volvieron a perder en el torneo. Terminaron como segundo lugar general y disputaron la final contra el equipo que se clasificó en tercero. De esa manera fueron locales en el juego definitivo. Fue una de las mejores series finales de los últimos tiempos, en el juego de ida quedaron 3-3, con un partidazo de Esteban marcando un gol y poniendo los pases para los otros dos. El partido de vuelta no desmereció: los dos equipos jugaban a muerte, jugaban dinámica y verticalmente, hubo grandes jugadas, grandes goles y grandes atajadas también. A falta de diez minutos para finalizar el partido, el marcador estaba igualado a dos tantos y todo parecía indicar que se jugarían 30 minutos extras para definir al campeón, a menos que una genialidad lo impidiera. Y la genialidad llegaría desde los pies de Esteban 'Platiní' Lara.

En una jugada por la banda derecha, Juan Gómez llegó hasta la línea de meta y se detuvo para centrar el balón con la pierna izquierda; el defensa central adivinó sus intenciones y se adelantó a la jugada, con lo que logró desviar el balón impactándolo con la cabeza. Para su mala suerte no le dió de lleno, fue más como un rosón que elevó el balón con dirección a la media luna del área, justo a donde Esteban iba llegando con la inercia de la jugada. El balón se dirigió hacia el 'Platiní' como si Dios se lo estuviera acomodando con sus propias manos. Era el balón que todo jugador espera que le llegué una vez en su vida para cubrirse de gloria por el resto de la eternidad, y Esteban no iba a desaprovecharlo. Plantó perfectamente en el pasto su pierna izquierda, miró fijamente el balón esperando el momento adecuado, inclinó su cuerpo y echó la pierna derecha hacía atrás. Sabía que era ahora o nunca, no había mañana. Si anotaba serían campeones y él se volvería inmortal. El balón llegó al punto adecuado y hasta dio la impresión de que se detuvo esperando la pierna de Esteban. En ese instante 'Platiní' dejó ir con determinación la pierna derecha y desde que hizo contacto con el empeine supo que sería gol. El estadio guardó silencio un segundo antes de explotar al unísono en un grito de gol y rendirse a los pies del 'Platiní'.

Al mismo tiempo en que en la mente de Esteban el balón rompían las redes, sus ojos se llenaron de lágrimas, su cara dibujó una sonrisa y una bala entró por su sien derecha...

FIN

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